Texto y fotografías de Alejandro Pérez Ordóñez Profesor, arqueólogo e intérprete del patrimonio histórico
Nuestro Viaje por Al-Ándalus nos conduce una vez más a Granada, y en concreto al área del Albaicín. Nos situamos en el histórico barrio de Axares, creado por el crecimiento urbano de la ciudad durante el siglo XI que hizo edificar una antigua zona de huertas irrigadas entre la acequia de Axares o de San Juan (actual calle San Juan de los Reyes) y el cauce del río Darro. En la confluencia de la calle Portería de la Concepción con la calle Zafra, que forma una placeta, encontramos una portada andalusí tapiada, que se piensa pudo pertenecer a una mezquita, si bien del resto del edificio no se conocen otros posibles vestigios al quedar amortizado por el convento de Santa Catalina de Siena o convento de Zafra. La construcción del convento finalizó en 1540, quedando dicha portada en la trasera de su recinto exterior, en su extremo norte.
Texto e imágenes deVirginia Luque Gallegos Historiadora y miembro de la Sociedad Española de Estudios Árabes (SEEA)
La vez primera que entré en contacto con los Anales Palatinos de ‘Īsà al-Rāzī, hace casi unas tres décadas, me sorprendió cómo una fuente histórica tan relevante sobre la vida palaciega durante un periodo corto a priori de esplendor del califa Al-Ḥakam II fuera tan poco conocida y tan extrañamente ausente en bibliotecas públicas.
Consultar ese documento histórico cronístico, casi en primera persona, de lo que acontecía en un lustro de los años setenta del siglo X, parece casi fruto del azar, no sólo por el paso del tiempo sino por los avatares que fuentes tan remotas sufrieron entre los años 971-975. Probablemente las polillas devoraron las partes correspondientes a otros años de mandato del califa por lo que sólo podemos conformarnos con la información de los últimos momentos.
De cómo una copia de ese documento llegó hasta nosotros nos da buena cuenta Eduardo Manzano en el capítulo introductorio de su última monografía La Corte del Califa. Cuatro años en la Córdoba de los omeyas (Crítica, 2019). El académico Francisco Codera en su búsqueda infructuosa por hallar manuscritos andalusíes en bibliotecas magrebíes, encontró en el año 1888 una versión desconocida del Muqtabis de Ibn Hayyān en una privada de Constantina. Gracias a que pidió que se hiciera una copia, luego depositada en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia, podemos disfrutar de él ya que aquella espléndida biblioteca argelina fue desmantelada y el manuscrito acabó desapareciendo.
Anales Palatinos del califa de Córdoba Al-Ḥakam II por ‘Īsà ibn Aḥmad al-Rāzī. Tr. Emilio García Gómez
Texto y fotografías de Rafael Jiménez Álvarez, Profesor de Geografía e Historia
Mezquita aljama de Córdoba. Cúpula ante el mihrab.
Introducción
Se podría decir que las ciudades son como los seres vivos, o como las civilizaciones, porque nacen, crecen, llegan a su plenitud y luego decaen. Córdoba tuvo su edad dorada en el siglo X, en plena época islámica, convirtiéndose en una de las ciudades más importantes del mundo. Entonces fue ejemplo a imitar por otros muchos reinos y ciudades, así como foco de atracción para quiénes querían conocer lo más excelso del conocimiento, la ciencia, el arte y la cultura.
Esta afirmación no está sustentada en el chovinismo o amor a lo local. Son numerosos los personajes de importancia, claramente neutrales, que han puesto de manifiesto la importancia de Córdoba en dicha época. El historiador estadounidense Stanley G. Payne nos dice que “En dimensiones, servicios, cultura y economía, la Córdoba del califato no tenía rivales en Europa occidental, y en Oriente solo Constantinopla podía parangonársele”. En la misma línea se manifiesta un personaje que vivió en aquella época, la monja alemana Roswita von Ganderheim que decía de Córdoba: “Joya brillante del mundo, ciudad nueva y magnífica, orgullosa de su fuerza, celebrada por sus delicias, resplandeciente por la plena posesión de todos los bienes”. Ya en el siglo IX, dentro de lo que podemos considerar el bando cristiano de la época, su papel tampoco queda menoscabado como lo ponen de manifiesto las siguientes palabras del mártir cristiano Eulogio: “Córdoba, en otro tiempo patricia, es hoy bajo las riendas de Abd al-Rahman la floreciente capital del reino árabe, exaltada hasta la cumbre misma de la gloria. La ha sublimado con honores y ha extendido su fama por doquier, la ha enriquecido sobremanera y la ha convertido en un paraíso terrenal”.
Las ciudades importantes irradian su influencia tanto por su forma, es decir, su extensión o la prestancia de sus edificios, como por las actividades que llevan a cabo quienes la habitan. A menudo han sido autores extranjeros los que han hecho hincapié en la importancia de la Córdoba islámica, mientras que muchos historiadores españoles la han minusvalorado, cuando no han tratado a la civilización hispanomusulmana como una especie de postizo; de paréntesis; de algo que no es nuestro. Baste hojear cualquier libro de texto de historia de España para comprobar que se habla de la conquista romana o del reino visigodo pasando de puntillas sobre la palabra invasión, que sin embargo es la más utilizada para referirse a los musulmanes. O constatar la abundante bibliografía de autores españoles sobre la Hispania Romana, o los reinos cristianos del norte, en comparación con la escueta producción sobre los más de ocho siglos de civilización hispanomusulmana.
A veces hay que romper esa inercia y ponerse manos a la obra para acabar con ciertos prejuicios que van anclándose en nuestra memoria colectiva sin que nos demos cuenta. De cómo Córdoba llegó a ser esa ciudad tan importante, del legado que dejó y su trascendencia trataremos a continuación.
Hoy nos detenemos en Ronda (Málaga) frente a este alminar, que fue utilizado como campanario de la desaparecida iglesia de San Sebastián. El objetivo de Rafael Galán nos permite apreciar algunos detalles de esta construcción.
Rafael Galán nos sigue llevando con sus fotografías por la Marca Superior de al-Andalus, y después de haber conocido Albarracín y Calatayud, vamos hoy hasta Zaragoza y su palacio de la Aljafería.
Seguimos con Rafael Galán y sus fotografías recorriendo la Córdoba andalusí, y una parada obligatoria es la ciudad palatina de Madinat al-Zahra´, nombre castellanizado como Medina Azahara.
Continuamos el viaje por al-Andalus con las fotos de Rafael Galán, visitando en esta ocasión el principal monumento andalusí de Jerez de la Frontera (Cádiz): el Alcázar.